domingo, 17 de mayo de 2009

Renacimiento

La poesía renacentista

La poesía de este período se dividió en dos escuelas: la Salmantina (Fray Luis de León) y la Sevillana (Fernando de Herrera).
La Escuela Salmantina, tiene como rasgos distintivos:
Concisión en el lenguaje;
Llaneza en la expresión;
Realismo en el pensamiento;
Preferencia por la estrofa corta;
La naturalidad y la sencillez.
La Escuela Sevillana, en cambio, es:
Grandilocuente;
Pule en extremo la forma;
Su obra es más de meditación que de sentimiento, más de documentación que de observación de la naturaleza y de la vida;
Prefiere la estrofa larga y la composición extensa y
Usa abundantemente los adjetivos y el ornato retórico.
No obstante, esta escuela sirvió de base inmediata y de puente necesario para enlazar con los movimientos poéticos que en el siglo XVII se englobaron bajo la denominación general de Barroco.

Orígenes

La lírica renacentista se origina a partir de:
La tradición, que perpetúa temas y formas de la lírica medieval. Esta tradición se compone tanto de la lírica tradicional, oral y popular (villancicos, canciones de amor...) y la lírica no-escrita que transmitía el romancero, como la lírica culta (de autores como Juan de Mena o el Marqués de Santillana) y la lírica cortesana de raíz trovadoresca recogida en los cancioneros el más famoso de los cuales fue el de Hernando de Acuña.
Esta poesía tradicional está ligada al empleo del verso corto, especialmente el octosílabo.
La corriente innovadora de raíz petrarquista y, por tanto, italianizante, que madurará gracias a Boscán y a Garcilaso. Esta corriente bebe en realidad de las mismas fuentes que la anterior: la lírica provenzal. Manejan por tanto una misma concepción del amor como servicio que dignifica al enamorado.

Características

En cuanto a la métrica utilizada, se adoptan versos, estrofas y poemas procedentes de Italia. Asimismo, aparecen géneros característicos como la égloga (los protagonistas son pastores idealizados), la oda (para asuntos graves) o la epístola (poema en forma de carta).
La lengua en esta época está dominada por la naturalidad y la sencillez, huyendo de la afectación, del amaneramiento y de la frase rebuscada. Así el léxico y la sintaxis serán sencillos.
Los temas preferidos por la poesía renacentista son, fundamentalmente, el amor, concebido desde el punto de vista platónico; la naturaleza, como algo idílico; la mitología pagana, de la que se reflejan historias de dioses y la belleza femenina, siguiendo siempre un mismo ideal clásico. En relación con estos temas mencionados, existen varios tópicos renacentistas, tomados del mundo clásico algunos de ellos:
a) El Carpe Diem, cuya traducción sería "atrapa el día" o "aprovecha el momento". Con él se aconseja el disfrute de la vida antes de la llegada de la vejez.
b) El "Descriptio puellae", descripción de la belleza ideal de la mujer.
c) El Beatus Ille o alabanza de la vida del campo, apartado de lo material, frente a la vida de la ciudad, con sus peligros e intrigas.
d) El Locus amoenus o descripción de una naturaleza perfecta e idílica.
e) El "Aurea mediocritas", gusto y satisfacción por lo sencillo, lo que se posee... frente al deseo desmesurado de riquezas
Imitación y originalidad en la poética renacentista.
El poeta renacentista se servía de los modelos de la Naturaleza, sobre esta base no ponía en duda la necesidad de imitar pues estos procedimientos se justificaban por proceder no de la reproducción de modelos, sino que del mismo espíritu que ha recogido otros pensamientos y se ha nutrido de ellos. Si lo ajeno, forzosamente disperso al ser múltiple, se vértebra y refunde en un organismo único, y si en este resplandece el espíritu del escritor, nadie podrá negarle el dictado de original. Dentro del esfuerzo por establecer influencias, traducciones o adaptaciones hay un componente de autocomplacencia ya que daba prestigio a quien las descubría. Esas rudezas eran en su mayor parte un rastreo que significó una pugna entre antiguos y modernos, para exhibir la propia cultura. El escritor de esa época asume la imitación como centro de su actividad. La originalidad absoluta constituye un ideal remoto que no se niega, pero no se postula exigentemente, porque es un privilegio concedido a poquísimos, y existe además, la posibilidad de alcanzarla con el medio imitativo. En la imitación se debe acudir a varias fuentes que deben trasformarse y reducirse a unidad, es decir convertirse al sentimiento personal que permite obtener el resultado patentemente original (no es la expresión pura del sentimiento, antes es un rodeo la memoria lectora)


Literatura religiosa

El Renacimiento impone una división entre lo natural y lo sobrenatural, frente a la Edad Media en que se mezclaban de una forma que Dios, la Virgen y los Santos intervenían en todo tipo de asuntos mundanos con apariciones y milagros. En esta nueva época, hay escritores mundanos, como Garcilaso de la Vega, y autores que únicamente expresan sentimientos religiosos, tanto en verso como en prosa. En el Renacimiento se desarrollan y manifiestan ampliamente estos sentimientos, fuertemente impulsados por la Contrarreforma, lucha contra la Reforma protestante, en la que se empeñaron la Iglesia y la Corona españolas.
Ascética y mística
La literatura religiosa puede manifestarse en tratados en prosa sobre materias espirituales (como Los nombres de Cristo, de Fray Luis de León), o bien en poemas cargados de espiritualidad (San Juan de la Cruz). De ambas maneras se expresaron las formas de vida religiosa, denominadas ascética y mística.
La ascética trata de perfeccionar a las personas incitándolas al cumplimiento estricto de las obligaciones cristianas e instruyéndolas en ello. Escritores importantes son fray Luis de Granada (1504-1588), San Juan de Ávila (1500-1569) y fray Juan de los Ángeles (1536 -1609).
La mística trata de expresar los prodigios que algunos privilegiados experimentan en su propia alma al entrar en comunicación con Dios. Los místicos escriben preferentemente en verso (San Juan de la Cruz, aunque tampoco reniegan de la prosa de Santa Teresa de Jesús).


La prosa renacentista

Como es lógico, buena parte de los subgéneros narrativos del siglo XV siguen vivos a lo largo del XVI, sin embargo, hay tres que merecen especial atención:
La Novela Pastoril
La Novela Pastoril es de origen italiano, como la Sentimental. Al mediar el año de 1558 apareció el primer texto español perteneciente a este género: La Diana, escrita por Jorge de Montemayor. El éxito de este tipo de narrativa hizo que grandes autores de finales del XVI y principios del XVII como Lope de Vega (La Arcadia) o Miguel de Cervantes (La Galatea) lo cultivaran.
La prosa didáctica y religiosa.
Durante el reinado de Felipe II, que abarca los años de 1557 a 1597, la Literatura Religiosa en España tuvo su mayor auge. La religiosidad del monarca, el espíritu de la Contrarreforma y las costumbres de la época fueron parte en la extraordinaria importancia que ésta alcanzó. La Literatura Didáctica y Religiosa es muy vasta, pues incluye:

1) La Apologética, la cual presenta argumentos en pro de la religión,
2) La Ascética, que tiende a inculcar los preceptos de la moral y
3) La Mística, que procura el conocimiento de Dios dentro del propio espíritu, por medio de la contemplación y la meditación. La producción de los místicos del siglo XVI es de gran importancia, principalmente para el crecimiento y robustez del idioma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario